Un sólido tan ligero como el aire:

 

 

Los líquidos fluyen libremente, mientras que los sólidos no. Pero existen substancias intermedias, capaces de fluír de forma lenta. Son los geles, como por ejemplo, los de baño.

Como demostró Steven Kistler en 1931 en realidad los geles están formados por partes líquidas y partes sólidas ligadas de forma estable y regular, pero el tamaño de estas partículas es tan pequeño que no se ven.

Si se separan adecuadamente, mediante un complicado proceso, el residuo sólido es un aerogel, un material tan poroso e de tan baja densidad que tiene una ligereza sorprendente. Cada centímetro cúbico de los más ligeros de todos solamente pesa 0.003 g, apenas tres vaces más que el aire. Los aerogeles tienen otras propiedades sorprendentes. Son transparentes y poseen una gran flexibilidad y a la vez una gran resistencia. Por eso, se emplean en numerosas aplicaciones, entre las que destaca la cosecha de polbo cósmico para traerlo a la tierra y analizarlo.


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