Robert Boyle.

Nació en 1627 en Lismore(Irlanda) y murió en 1691 en Londres(Inglaterra) su principal logro fue identificar la naturaleza física de los gases.

Para poder investigar y desarrollar nuevas ideas en el espacio es costoso. Se necesita un rico benefactor o enormes fortunas privadas. A Robert Boyle fue la herencia de una gran fortuna lo que le dió libertad para pensar.

Nació en el castillo de Lismore de Munster, Irlanda y creció desarrollando una gran pasión por la alquimia, una materia que, en el siglo XVII, había estudiado una red internacional muy hermética de personajes variopintos que creían que a través de sus estudios encontrarían métodos para generar oro a partir de materiales básicos y descubrirían un mecanismo o poción que le alargaría la vida.

En 1661 Boyle quebrantó la obsesión de los alquimistas por el hermetismo y publicó El químico escéptico, un libro en el que criticaba a los alquimistas por <<experimentos por medio de los cuales los vulgares espagiristas están acostumbrados a demostrar que su sal, azufre y mercurio son los verdaderos principios de la materia>>

En El químico escéptico, Boyle presentó la teoría de que la materia estaba constituida por átomos y grupos de átomos. Sugirió que estos átomos se trasladaban y colisionaban unos con otros, y que estas colisiones podían probocar nuevas agrupaciones con nuevas propiedades. De manera crucial, argumentó que los átomos se trasladaban y colisionaban unos con otros, y que estas colisiones podían provocar nuevas agrupaciones con nuevas propiedades. De manera crucial, argumentó que los átomos que componían los grupos no se modificaban.

Mientras Boyle escribió su libro también llevó a cabo experimentos con Robert Hooke (1635 – 1703). Los experimentos se centraron en las propiedades del aire y fueron posibles gracias a que Hooke había desarrollado una sofisticada bomba de aire.

Durante sus trabajos en Oxford, colocaron una vela encendida debajo de una campana de cristal y, a continuación, extrajeron el aire, ante lo cual la llama se apagó. Un trozo de carbón en ascuas dejaba de resplandecer en el interior de la campana sin gas, pero se reavivaba si se volvía a introducir aire antes de que el carbón se apagase. El aire limpio era necesario para que los objetos se quemaran. Con los mismos aparatos Boyle y Hooke descubrieron que el aire también era importante para la transmisión del sonido. Consiguieron colocar una campana en el interior de un compartimento, extraer el aire y despues golpear la campana. Sin aire esta era realmente silenciosa.

Boyle llegó a una fascinante relación entre el volumen y la presión. Dedujo que para realizar descubrimientos se necesitaba controlar cuidadosamente una situación  y modificar algo en un momento determinado. En el estudio de los gases hay cuatro variables a tener en cuenta:

  1. La cantidad de gas.
  2. Su temperatura.
  3. Su presión.
  4. El volumen del contenedor en el que se aloja.

Boyle fijó la cantidad de gas y su temperatura durante sus investigaciones, pero varió el volumen del contenedor o la presión ejercida en él. Descubrió que cuando reducía a la mitad el volumen del contenedor, la  presión del gas se duplicaba. Si disminuía la presión de alrededor, el volumen del contenedor aumentaba. Esta relación es la que conocemos actualmente como ley de Boyle: Dada la masa fija de gas, la presión y el volumen son inversamente proporcionales.

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