El curio

Curium

En la imagen aparece Marie Curie, en cuyo honor se dio nombre al curio.

El curio, curiosamente, no fue descubierto por los Curie. De hecho ninguno de los elementos que llevan el nombre de personas, fueron descubiertos por ellas, salvo el seaborgio.

Una razón es simplemente porque sería una falta de modestia. Aunque los científicos tienen tantas posibilidades como en otras profesiones de tener egos muy grandes, y algunos hacen todo lo posible por promover su propia fama, dar la impresión de lo que están haciendo no es algo que hagan en público. Donald Trump puede proner su nombre en sus edificios, pero cualquier científico al que se pesque poniendole su propio nombre a un elemento tendría que salir avergonzado del laboratorio.

Además, han quedado atrás los días en que alguien como Marie Curie podía trabajar durante meses en su laboratorio acumulando una sustancia desconocida hasta el punto de que sus vasos de precipitación y sus pipetas brillaban en la oscuridad.

Desde la llegada de la era de la “gran ciencia”, a raíz del Proyecto Manhattan durante la Segunda Guerra Mundial, no ha habido ningún elemento que haya sido descubierto por una sola persona. Ahora hay descubrimientos conjuntos, hechos por equipos de docenas de investigadores que trabajaban juntos en un puñado de instituciones grandes. No habría manera de seleccionar solo a una persona para darle nombre al elemento.

El curio fue descubierto por un gran equipo encabezado por Glenn T. Seaborg, Ralph A. James y Albert Ghiorsio, usando un ciclotrón de 60 pulgadas en la Universidad de California, en Berkeley. Sus únicas aplicaciones se relacionan con su extrema radiactividad: fuentes de partículas alfa y los llamados RTG (generadores termoeléctricos de radioisótopos), que utilizan el calor generado por la descomposición radiactiva para suministrar electricidad a instrumentos que deben funcionar largos períodos lejos de la gente y de otras fuentes de energía, como las sondas espaciales y similares.

Si un elemento nuevo va ha recibir el nombre de una persona, la solución parece ser elegir a una persona importante que ya esté muerta, como los Curie. Los nuevos elementos a veces también han recibido a veces el nombre del lugar donde se descubrieron, que es una forma disfrazada de hacerse publicidad.

En la imagen se muestra un medallón que conmemora el centenario del nacimiento de Marie Curie:

Curium Marie Curie commemorative medal

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