El darmstadtio, el roentgenio, el copernicio, el unontrio, el ununquadio, el ununpentio, el ununhexio, el unonseptio y el ununoctio

Darmstadtium

Roentgenium

Copernicium

Ununtrium

Ununtrium

Ununpentium

Ununhexium

Ununseptium

Ununoctium

Hemos llegado a un rango de elementos sobre los cuales se puede decir que, aunque todos menos uno se han descubierto, en realidad no existen. Con esta frase quiero decir que no se sabe que existan en la Tierra.

El darmstadtio recibe su nombre en honor a la ciudad alemana de Darmstadt, hogar del Gelsellschaft für Schwerionenforschung (Instituto para la investigación de Iones Pesados).

Wilhem Conrad Röntgen descubrió los rayos X, lo que hace un tanto irónico que su elemento no emita rayos X cuando se descompone, momentos despues de ser creado.

El copernicio, descubierto en 1996, pero no recibió su nombre oficial hasta 2010, tiene la distinción de haber sido el único elemento, además del nobelio, que se nombro en honor a alguien que no tenía mucho que ver con la química ni con la física nuclear. El único atributo que hizo Nicolás Copérnico merecedor del nombre fue el hecho de haber sido un gran astrónomo.

Los nombres de todos los elementos restantes, sirven solo para guardar su sitio. Estos nombres se crearon a partir de los dígitos de sus números atómicos, expresados a través de una mezcla de raíces griegas y latinas.

Por ejemplo, el elemento 116 es el ununhexio, del latín uno y el griego hex, que significa seis. Mientras que la mezcla del griego y latín en la palabra “televisión” puede atribuirse a puro antiintelectualismo, en el caso del nombre de los elementos se hizo para que todos comenzaran por la misma letra, lo que permite organizar los símbolos de tres letras de estos elementos de forma sistemática. Por ejemplo: Uuh para ununhexio.

No existe ninguna razón fundamental para que los elementos se detengan en el 118. Ese es solo el último número que cabe en la disposición estándar de la tabla periódica, y dado que no se ha descubierto ninguno con un número más alto, no existe razón para añadir toda una nueva hilera.

Los cálculos teóricos indican que podría existir una “isla de estabilidad”  alrededor del elemento 120 (unbinilio) o 122 (unbibio). No es probable que estos elementos sean estables, pero es posible que tengan vidas medias significativamente más largas.

Todos los elementos del 113 al 118 han sido descubiertos, al menos de acuerdo con los estándares más o menos laxos que constituyen un descubrimiento en la actualidad, pero ponerles nombre es complicado, más de lo que fue descubrirlos debido a que cada uno tiene propuestas prioritarias de nombres y nadie va ha llegar a un acuerdo hasta que el comité de nombres haya escuchado hasta el último argumento de cada uno.

Y así finalizamos el viaje por la tabla periódica.

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