Informática

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En 1965 Gordon E.Moore, director de investigación y desarrollo en la empresa Fair Camera and Instrument Group, predijo que el poder de la informática se duplicaría cada dos años. Estaba en lo cierto y este crecimiento exponencial ha cambiado el mundo desarrollado.

Desde que los babilonios utilizaran el ábaco en el siglo IV a.C., el ser humano ha intentado encontrar máquinas que permitan aumentar nuestra capacidad para pensar. Esto comenzó con los instrumentos mecánicos para sumar números. Al sustituir el complejo sistema de anotación de números por el arábigo en los siglos VIII y IX, los matemáticos europeos simplificaron enormemente el proceso. La ventaja del sistema arábigo es que presentaba una forma de escribir el 0 y creaba lugares fijos para las decenas, las centenas, las unidades de mil, etc.

En 1623, el profesor alemán Wilhelm Schickard (1592-1635) construyó el primer ordenador mecánico. Este aparato era capaz de trabajar con seis dígitos y pasar dígitos de una columna a otra, aunque nunca consiguió hacerlo evolucionar mucho más. El francés Blaise Pascal (1623-1662) también lo inventó, y en 1642 inventó una calculadora de ocho dígitos. Funcionaba pero se bloqueaba con facilidad. La gigantesca calculadora de vapor de Charles Babbage (1791-1871) nunca salió de la mesa de dibujo, pero la targeta perforada que utilizaba un “motor analítico” de este inglés fue descrita como una máquina capaz de tejer patrones algebraicos de la misma que los telares mecánicos tejen hojas y flores. Todavía eran muy básicas,  pero estos pioneros demostrar que una máquina podía manipular números.

Como sucede a menudo en la ciencia y en la tecnología, los grandes avances se producen cuando surgen nuevas ideas de diferentes áreas. Éste ha sido realmente el caso de la informática. En la década 1940, la gente empezó a utilizar las válvulas electrónicas recién creadas para hacer funcionar máquinas de cálculo que se servían de la novedosa lógica booleana, que, a su vez, se basaba en una serie de preguntas de respuesta sí/no. En 1946, el primer ordenador e integrador electrónico numérico de la Universidad de Pensilvania tenía 20.000 válvulas.

Las válvulas eran interruptores electrónicos primitivos y requerían mucho mantenimiento, por lo que el anuncio, en el año 1947, por parte del Bell Telepone Laboratories del que habían conseguido crear un transistor supuso un gran avance. Estos transistores eran de tamaño muy inferior al de las válvulas, necesitaban menos energía para funcionar y eran mucho más fiables.

Sin embargo, hasta que Texas Instruments y Fairchild Semiconductor fabricaron su primer circuito integrado en el año 1959, el mundo no atisbó el nuevo futuro. De repente, miles de válvulas electrónicas podían comprimirse en un espacio minúsculo. Desde entonces, el desarrollo de la tecnología de producción de alta precisión, junto con un mayor conocimiento de las propiedades físicas de los materiales empleados, ha posibilitado que los circuitos hayan reducido su tamaño y sean más complejos.

El resultado es que, en la actualidad, el poder de la informática se incorpora en artículos que van desde tarjetas musicales de felicitación de usar y tirar hasta enormes sistemas informáticos que tratan de predecir patrones climatológicos. Desde la década 1990, el poder de la informática se ha duplicado cada dos años. Ahora, la pregunta es saber si esta tendencia se podrá mantener siempre.

27/01/2014

Descubrirlaquimica. Estudiante de química en la USC

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